Los adolescentes y los jóvenes adultos de hoy leen y escriben mucho más que en cualquier otra época de la historia, es necesario un alto nivel de alfabetización para trabajar cuidar del hogar y participar como ciudadano en una sociedad compleja, además la lectura literaria amplía nuestra visión del mundo y nos permite crecer creativa, emocional y moralmente, dando mayor esplendor a nuestras vidas y armonía en la convivencia con otros, esto subraya la importancia de fomentar la lectura literaria por placer del ocio o voluntaria.
Para la sociedad la importancia del legado
literario es incuestionable porque ofrece un marco de referencia cultural y
contribuye a crear sociedades más libres, más prósperas, para nuevas y futuras
generaciones. Para el individuo los beneficios de la lectura por placer son
principalmente cognitivos o como el método de calcular el conocimiento,
emocionales y prácticos porque influye positivamente en el rendimiento escolar
Se sabe que los adultos ya sean familiares o profesores, tienen un rol decisivo en la práctica de la lectura voluntaria de los adolescentes y jóvenes. La investigación muestra que detrás de un adolescente o joven lector siempre está un adulto que lo estimula.
5 ESTRATEGIAS FUNDADAS EN LA INVESTIGACIÓN PARA FOMENTAR LA LECTURA POR PLACER EN ADOLESCENTES Y JÓVENES
1.
Practique usted mismo la lectura por placer y tenga variedad de libros en el
hogar
2.
Ayude a encontrar buenos libros que le puedan interesar y de la oportunidad de
elegir
3.
Ayude a encontrar el tiempo y la quietud necesarios para leer, demuestre que el
mismo puede sacar tiempo para leer y que deje un poco los dispositivos
electrónicos.
4.
Diálogo sobre el libro, anima al joven a compartir experiencias personales de
lectura demostrando respeto e interés, crear un clima de confianza.
5.
Aliente la participación del joven en otras experiencias literarias (club de
lectura, comunidad lectora o biblioteca)
Lo
más importante es hacer de la lectura una actividad divertida para el adolescente, la lectura de libros es
mucho más emocionante cuando tenemos con quién compartirla.
Cómo
hemos visto la lectura es importante para la alfabetización y para el
desarrollo oportuno de una sociedad, en todo el mundo existe la conciencia de
que el analfabetismo, real o funcional, es un lastre para el desarrollo de los
pueblos.
En
México se han dedicado enormes recursos económicos y humanos a erradicar el
analfabetismo, y cada vez se está más cerca de lograrlo. Sin embargo, muchas de
las personas alfabetizadas, algunas con muchos años de escuela, no pasan de ser
lectores elementales, aunque tengan un título universitario.
No
basta con alfabetizar a una persona. Después de haberla alfabetizado es preciso
formarla como lector; acostumbrarla a leer. A leer en serio, obras cada vez más
importantes, de cualquier índole y además obras literarias.
¿Cómo
se forma un lector?
De la misma manera que un jugador de dominó o de ajedrez.
La lectura auténtica es un hábito placentero, es un juego nada es más se rio
que un juego. Hace falta que alguien nos inicie, que juegue con nosotros, que nos
contagie su gusto por jugar y que nos explique las reglas, es decir a alguien
que nos comparta y nos haga sentir la vibra y pasión por leer, es lo que
necesitamos, alguien que les con nosotros y no forzosamente debe ser una
persona física puedes ser tú mismo alentándote y contagiándote a ti mismo por
el interés de la lectura.
Para
esto cabe resaltar que sin importar el auge de la tecnología en cuestión de las
lecturas, pues a pesar de las facilidades que esto nos proporcionan a la
sociedad y más aún en específico en la comunidad universitaria actualmente se
sigue prefiriendo el texto impreso. Es importante la
lectura no utilitaria en la universidad pues este tipo de lectura, la que es cotidiana
en la universidad, se hace para saber qué hacer, cómo hacerlo, por qué y para
qué; conlleva la comprensión, propicia alguna reflexión y generalmente lleva a
la recreación del conocimiento; sirve para aprender y para obtener información.
La
lectura es una actividad inherente a la universidad. Más generalmente, es
posible aseverar que las instituciones de educación superior como formadoras de
profesionales e impulsoras de la generación, en este ámbito, la lectura y
escritura son reconocidas como medios para acceder al conocimiento, para lograr
el aprendizaje y asimismo para sustentar el desarrollo de las competencias que
garantizan la formación profesional. Para cerrar esta caracterización, es
posible resumir que la búsqueda, obtención, recreación y difusión del
conocimiento se logra sobre la base de procesos de lectura. La lectura así
entendida es la que se conoce como lectura utilitaria.
Cuando
se pregunta por la lectura se debe decir a qué tipo de lectura se refiere uno,
porque además de la lectura utilitaria hay otro tipo de lectura, esa que se
denomina lectura recreativa, lectura por gusto o lectura por placer Algunas
teorías e investigaciones como la de Taipale (2015), por su parte, usa la
teoría de la práctica social para indagar sobre las diferencias de las
prácticas de lectura y escritura comparando papel/lápiz con teclado/pantalla.
Este investigador se enfocó en aspectos corporales de estas prácticas,
considerándolas “técnicas del cuerpo”, que a lo largo de los años se han visto
más mediadas por las TIC. Analizó ensayos escritos de 25 estudiantes en la
Universidad de Jyväskylä, Finlandia. Los resultados muestran que el papel se
considera un material adecuado y adaptable a numerosos propósitos de lectura y
posiciones corporales, mientras que con respecto a la pantalla, los lugares y
puestos de lectura se consideran más limitados debido a las condiciones de los
dispositivos electrónicos. Los estudiantes describen la escritura a mano como
una práctica corporal más flexible y relajada que la mecanografía, pero se
identifica que las habilidades de escritura están empeorando. Las habilidades y
competencias resultaron ser menos decisivos que los materiales y las imágenes
para explicar las diferencias en las prácticas de lectura y escritura. El estudio
argumenta que las interfaces de escritura y de lectura digital no determinan de
manera significativa las formas en que leemos y escribimos, como se ha venido
sugiriendo. En esta misma línea, Tveit y Mangen (2014) realizaron una
comparación de la lectura de una narración, considerando el texto literario en
un dispositivo electrónico y la correspondiente versión impresa; se demostró
que las preferencias están relacionadas con el sexo y con los hábitos generales
de lectura. El estudio se desarrolló en un ámbito escolar y participaron 143
estudiantes de 15 años, 72 eran mujeres; se les pidió que comenzaran a leer una
novela en un dispositivo y luego continuaran leyendo en el otro soporte. Se
realizó una encuesta antes y después de la sesión de lectura, midiendo los
hábitos de lectura en general, las preferencias del soporte y las experiencias
con la lectura, tanto en la pantalla como en el papel. Los resultados mostraron
que, en general, la mayoría de los estudiantes preferían leer en el soporte
electrónico. Esta preferencia fue particularmente fuerte entre los varones y
los lectores reacios, mientras que los lectores ávidos estuvieron más a favor
de la versión impresa.